Le devuelvo su pareja en una semana!

¡LLAMENOS Y LE GARANTIZAMOS EL RETORNO DE SU CONYUGE EN SOLO UNOS DIAS!

¡“3 ACCIONES” PODEROSAS Y SU SER QUERIDO VOLVERÁ AL HOGAR!

 Unos llamativos anuncios en la prensa local me inquietaron, pero no por la estrategia persuasiva usada frente a las necesidades del cliente, ya que como comunicadora entiendo lo procesos del marketing, sino más bien porque  me detuve en la mentalidad que tenemos los seres humanos.

Dicho sea de paso, lo mágico, lo místico, lo oculto, aunque lleve la etiqueta de profesional o espiritual, seguirá dando frutos negativos visibles en las vidas a corto, mediano o largo plazo, pero ese es otro tema.

Me preguntaba: ¿Por qué anuncios y ofertas como esas dan tanto resultado en el área de las relaciones? ¿Por qué encuentran clientes  rápidamente?

Rápidamente respondí:

Por la mentalidad del mínimo esfuerzo y  la búsqueda de gratificación inmediata que opera en nuestro ser.

Porque es más fácil que alguien te devuelva tu pareja perdida de “modo mágico”, a que -si es tu cónyuge-  hagas el esfuerzo de reconquistarla (o), porque sin duda esto último te exige cambiar, perdonar, pedir perdón, aceptar errores, dejar de…

Porque es más fácil que “alguien” recupere esa relación fallida “en un soplo”, que hacerse responsable y  “pagar” el desgaste que  implica romper malos hábitos y renovar la manera de vivir. Cambiar el trato, las rutinas, la forma de hablar, etc., siempre será mayor desafío.

Porque es más fácil que consigas lo que quieres sin esfuerzo (aunque sea por  una acción “fantástica” o de dudosa ética),  a que te examines – y le permitas a Dios que lo haga- para optar por un doloroso cambio de actitud y de comportamiento.

Porque es más fácil manipular que madurar  (es inevitable que  el sufrimiento bien encaminado nos madure, si lo sabemos  llevar bien)

Porque es más fácil obtener lo que quiero, cuando lo quiero y como lo quiero, que esperar pacientemente, mientras me transformo en la persona que mi pareja  necesita, o tomo decisiones  a favor de quien quiero ser en la vida.

Porque es más fácil que alguien me traiga esa persona sí o sí, “porque  la quiero”, a que  – si no es mi cónyuge, porque  claro que en el matrimonio hay que pensar diferente-  me enfrente conmigo mismo (a),  supere el dolor y  la sensación de fracaso que tengo, y libere y me libere.

Recuerda: La libertad de expresión da  la opción de poner anuncios inimaginables, pero sólo  nosotros decidimos qué tipo de vida nos conviene,  qué mentalidad estamos gestando para nuestro futuro, y qué frutos cosecharemos como producto de nuestras elecciones.

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